CONGRESO LATINOAMERICANO SOBRE LA PREVENCIÓN DEL ABUSO DE MENORES

Publicado Noviembre 23, 2019

Por Est. Edgar S. Tapia, cmf
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Una de las crisis más fuertes que la Iglesia ha sufrido en su historia es, sin duda, el abuso sexual de niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables por parte de clérigos, religiosos, religiosas y agentes de pastoral alrededor del mundo.

Dicha crisis, en los últimos años, sobre todo en el Pontificado de Francisco, ha sido un tema prioritario para la Iglesia; más allá de los escándalos mediáticos que se han suscitado, porque es un pecado grave que va en contra de nuestra misión evangelizadora en el mundo.

Ninguna otra Institución como la Iglesia católica ha sido golpeada tan fuertemente por este tema, y las acciones que se realizan en línea de prevención, acción, y protección de las víctimas, creo yo, es parte de la dimensión profética de la Iglesia que reconoce su pecado, trata de enmendarlo y denuncia en la sociedad que esta lacra no puede continuar.

            En sintonía con la Iglesia, la Provincia Claretiana de México ha comenzado este año una Comisión para la Prevención de abuso sexual de niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables, encargada de retomar y actualizar el Protocolo que nos ayude a orientar nuestra vida y misión en línea de prevención de abusos sexuales en nuestra comunidad religiosa y en la misión evangelizadora que desempeñamos.

            Y para empaparnos más de este tema, del 4 al 6 de noviembre los PP. Marcos Garnica, Alejandro Cerón y el Est. Edgar S. Tapia, CMF, tuvimos la oportunidad de asistir al primer «Congreso Latinoamericano sobre la prevención del abuso de menores» organizado por el Centro de investigación y formación interdisciplinar para la protección del menor (CEPROME) en conjunto con la Universidad Pontificia de México y el Center for child protection.

            Aprovechando que los miembros de la Comisión estaríamos juntos convocados por el Congreso, la tarde del martes 5 nos reunimos en la casa «La Fragua» para comenzar con los trabajos de actualización del Protocolo de la Provincia; fue una reunión donde revisamos lo que teníamos, dialogamos sobre el material que tenemos tanto eclesial como congregacional, y planteamos un esquema a trabajar para estos meses. Recordamos también que en la pasada reunión de Superiores acordamos que para el 30 de noviembre cada comunidad ha de enviar sus comentarios y propuestas para el Protocolo partiendo de los criterios elaborados por el Gobierno Provincial en el 2015.

            En el Encuentro tuvimos la oportunidad de escuchar a grandes expertos en el tema como lo son Mons. Charles Scicluna y el Dr. Hans Zollner SJ; también participaron personas que han profundizado en el tema en América, tales como Mons. Luis Manuel Ali, Obispo Auxiliar de Colombia; Cardenal Blase Joseph Cupich, Arzobispo de Chicago; Dr. Mario Medina Balam y el Dr. Daniel Portillo. También el Dr. Amedeo Cencini participó con buenas conferencias desde una perspectiva teológica.

            Durante las conferencias se nos invitaba a caer en la cuenta de nuestras eclesiologías, muchas de ellas vividas patológicamente creyendo y viviendo una Iglesia poderosa, marcada fuertemente por el clericalismo, que siempre generará abusos de muy diversos tipos; la invitación, volver siempre al Evangelio a confrontar nuestra vida y entrar en la dinámica de conversión que exige el Reino de Dios.

            De las muchas cosas que se pudieron decir, a continuación, quisiera resaltar unas cuantas, que pueden ayudarnos a reflexionar a nivel personal y comunitariamente; otras más, se verán reflejadas en la actualización del Protocolo.

            Algunas consideraciones que hemos de tomar en cuenta para enfrentar el problema de los abusos en el seno de la Iglesia serían:

  • Cambiar la mentalidad defensiva-reaccionaria.
  • No callar, no encubrir, no subestimar.
  • Conciencia de un tiempo de purificación.
  • Selección y formación de candidatos al presbiterado o a la vida religiosa.
  • Tener normas, no sólo orientaciones.
  • Acompañar a las víctimas-sobrevivientes.
  • Fomentar entornos digitales seguros.
  • Ir en contra de la trata y explotación sexual de los niños y adolescentes.

Además de estas ocho pautas, también hemos de considerar algunas prioridades junto con sus respectivos desafíos:

 

Prioridades

Protección de menores de edad

Víctimas sobrevivientes

No callar, no encubrir, no subestimar

Misión evangelizadora

Responsabilidad y rendición de cuentas

Integridad de vida

Colaboración con la sociedad y las autoridades civiles

 

Desafíos

Cultura del buen trato

Acompañamiento: justicia, verdad, reparación integral, no repetición

Transparencia vs. Secretismo

Iglesia como un hogar seguro

Profesionalismo vs. medios pobres para enfrentar la problemática

Coherencia de vida, formación inicial y permanente

Mutua confianza y apoyo mutuo

 

Sin embargo, uno de los grandes temas fue la prevención, por lo que fuimos constantemente invitados invitados a confrontar nuestra propia vida, tanto de manera individual como de manera sistémica.

Desde una mirada teológica-pastoral, se afirma que el escándalo de pocos es consecuencia de la mediocridad de muchos; por lo que hemos de revisar siempre nuestro estilo de vida para no caer en la mediocridad. «La mediocridad es como la fuerza de gravedad: atrae y seduce espontáneamente, especialmente cuando es “canonizada” por la mayoría» afirmó el P. Cencini.       

            Invitados a esa constante confrontación de nuestra vida con el Evangelio se hace necesario, por lo tanto, una reforma espiritual que nos haga ser religiosos coherentes en nuestro estilo de vida externo e interno, que vivan la justa autoridad como servicio, que fomentan y se comprometen a la comunión con los laicos y con las distintas formas de vida dentro de la Iglesia y con una permanente disposición para continuar el camino, entrando en la dinámica del Reino que siempre se mueve, no es estática, en una constante llamada a la conversión.

            «No se nace abusador, sino que se hace» se afirmó una y otra vez; una cosa que podríamos resaltar, y que tiene que ver con nuestra REVOPO (Revisión de estilo de vida, obras y posiciones) es el proceso como se va haciendo la persona abusadora:

  1. Con pequeñas concesiones veniales
  2. Repetición
  3. Hábito
  4. Estilo de vida
  5. Concesiones – que ya no son suficientes y la dosis debe aumentarse.

Además de la prevención, se insistió mucho en la necesidad de poner al centro de nuestra reflexión y de nuestras acciones a las víctimas, porque pareciera que muchas veces las acciones realizadas van sobre el cuidado de la institución, de la fachada, y dejamos de lado a aquellos que fueron agredidas en su integridad.

            Fueron tres jornadas cargadas de información, de sentimientos, de reflexión y de oración, compartiendo la vida con alrededor de 500 participantes venidos de todas partes de América Latina, entre profesionistas laicos, religiosos (cuatro claretianos, los tres mencionados arriba y uno más venido de Brasil, P. Ricardo Albuquerque) y religiosas, sacerdotes y obispos preocupados por enfrentar esta crisis, así como prevenir y denunciar estos abusos en la sociedad.

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