Memoria de los Mártires Claretianos

Publicado Enero 31, 2020

Por Gobierno General
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En el año del 150 aniversario de la Pascua de San Antonio María Claret, la memoria de los beatos mártires claretianos que celebramos el 1 de febrero nos invita a profundizar en la dimensión martirial de nuestra vida misionera.

Queridos hermanos:

En el año del 150 aniversario de la Pascua de San Antonio María Claret, la memoria de los beatos mártires claretianos que celebramos el 1 de febrero nos invita a profundizar en la dimensión martirial de nuestra vida misionera.

El propio Padre Claret anhelaba sellar las verdades que predicaba con la misma sangre de sus venas, y llevaba en su cuerpo las cicatrices del atentado contra su vida en Holguín el 1 de febrero de 1856. Sobre aquel acontecimiento él escribe así:

Había algunos días que me hallaba muy fervoroso y deseoso de morir por Jesucristo; no sabía ni atinaba a hablar sino del divino amor con los familiares y con los de afuera que me venían a ver; tenía hambre y sed de padecer trabajos y de derramar la sangre por Jesús y María” (Aut 573).

El sueño del Padre Claret para sí mismo y para sus misioneros, como hombres que arden en el fuego del divino amor y que contagian su fuego por dondequiera que van, encendiendo a todos en el amor de Dios, alude tanto al ardor del corazón con el amor de Dios, como al celo del compromiso pastoral con el pueblo. Ser devorado por el amor de Dios y el amor a los hermanos, como el fuego que consume la madera, es un estado místico descrito por muchos santos en la Iglesia. La consumación de su vida en Fontfroide el 24 de octubre de 1870 fue como el gastarse totalmente en este fuego del amor de Dios.

Nuestra mirada sobre el Crucificado enciende este fuego que disipa el frío escalofrío del miedo y de la ansiedad en medio de las persecuciones y pruebas. Cuando los mártires claretianos, la mayoría de ellos jóvenes, se enfrentaron a la amenaza de muerte por su discipulado, optaron por morir antes que renunciar a Cristo. Nos alegramos de su testimonio que nos impulsa a ser consumidos por el mismo fuego de nuestro carisma.

Recordemos el camino de la cruz de nuestros mártires de Barbastro que fueron arrastrados desde la sala de la agonía en el Colegio de los Escolapios al calvario del martirio. Mantengamos su mensaje de despedida resonando en nuestros corazones: “¡Adiós, querida Congregación! Tus hijos te saludan desde la prisión y te ofrecen sus dolorosas angustias en holocausto expiatorio por nuestras deficiencias y en testimonio de nuestro amor fiel, generoso y perpetuo” (Faustino Pérez).

Nuestros mártires cumplieron el sueño de nuestro Fundador para sus misioneros. El recuerdo de sus vidas y su intercesión encienden el mismo fuego de amor en nosotros al conmemorar su martirio litúrgicamente el 1 de febrero. 182 de nuestros hermanos y una hermana claretiana fueron beatificados entre el total de 274 misioneros mártires durante la persecución religiosa española (1936) y la persecución en México (1927). Recordemos también a Francesc Crusats, el primer mártir, asesinado durante la revolución de 1868 en España.

La Iglesia reconoció oficialmente el testimonio de nuestros hermanos y de una hermana claretiana en las siguientes beatificaciones:

  1. Felipe de Jesús Munárriz y 50 Compañeros, Mártires de Barbastro (Roma, Italia, 1992),
  2. María Patrocinio Giner RMI (Valencia, España, 2001),
  3. Andrés Solá y Compañeros (Guadalajara, México, 2005),
  4. José María Ruiz, Jesús Aníbal Gómez, Antoni Vilamassana y Compañeros (Tarragona, España, 2010),
  5. Mateu Casals, Teófilo Casajús, Ferran Saperas y sus 106 Compañeros (Barcelona, España, 2017).

Cada año, tenemos cuatro importantes celebraciones claretianas entretejidas en nuestra vida litúrgica y que nos nutren de todo el misterio de Cristo. Son las siguientes:

  1. la dimensión martirial de nuestro carisma en la memoria de los Mártires Claretianos el 1 de febrero,
  2. la dimensión Cordi-Mariana de nuestro carisma en la solemnidad del Inmaculado Corazón de María (sábado siguiente al segundo Domingo después de Pentecostés),
  3. el espíritu de nuestro carisma en el aniversario de la Fundación de nuestra Congregación el 16 de julio,
  4. el fuego misionero que inflamó a nuestro Fundador en su fiesta del 24 de octubre.

La celebración de la dimensión martirial de nuestro carisma el 1 de febrero nos lleva a reflexionar sobre los valores fundamentales de la Vida Consagrada y a celebrar de manera significativa el Día Mundial de la Vida Consagrada el 2 de febrero.

Contamos con la intercesión de nuestros mártires para ser fieles a nuestra vocación misionera. El mejor modo de honrar la vida de nuestro Fundador es dejarnos inflamar por el fuego del amor de Dios que dio valor a nuestros mártires para ser misioneros hasta el final.

Os deseo a todos una celebración significativa de la memoria de los Mártires Claretianos.

P. Mathew Vattamattam, CMF

Superior General

Roma, 31 de enero de 2020

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